Por desgracia para nosotros, el aceite de palma está presente en infinidad de productos industriales. Es sin lugar a dudas uno de los aceites más consumidos, aunque no por su popularidad precisamente, si no porque se encuentra añadido a un buen número de productos alimenticios, de belleza y de higiene, además de ser un biocombustible muy popularizado.  El uso del aceite de palma conlleva una serie de peligros para la salud, ¿te los cuento?

 

Características del aceite de palma

El aceite de palma se obtiene, como su nombre indica, de la palma africana o palma aceitera. La Elaeis Guineensis es originaria del continente africano, aunque en la actualidad se cultiva con gran éxito en la gran mayoría de países tropicales, que recogen las condiciones ideales para su crecimiento y producción.

Su uso es tan popular y su demanda es tan elevada, que incluso provoca un grave problema medioambiental. Gobiernos y productores de todo el mundo talan indiscriminadamente millones de hectáreas de bosques anualmente para plantar la palmera africana y cosechar el preciado aceite de palma.

Además, la extracción del aceite de palma también genera contaminación. El aceite se extrae de la pulpa mediante varios procesos, pero los residuos suelen ser quemados tras su producción, generando un vapor tóxico para el medio ambiente que contribuye a la contaminación atmosférica.

Los peligros del aceite de palma para la salud

El aceite de palma es muy popular por varios motivos. Su producción es extremadamente económica con respecto al resto de aceites, y su textura es sólida, lo que lo convierte en un producto perfecto para cosmética y para consumo alimenticio. No obstante, los peligros del aceite de palma para la salud son mayores que sus ventajas.

Bien es cierto que el aceite de palma contiene vitamina E y carotenoides, antioxidantes naturales que protegen al corazón y la vista, además de prevenir el cáncer, pero también las contienen otros aceites como el aceite de virgen extra, con muchos más beneficios.

El aceite de palma contienen un elevado número de grasas saturadas. Para hacernos una idea, un aceite convencional de oliva contiene aproximadamente un 15%, mientras que el aceite de palma ronda el 50% de grasas saturadas.

Médicos de todo el mundo recomiendan, por sus propiedades ya demostradas en muchas ocasiones, el consumo de aceite virgen extra, como nuestro AOVE Buensalud. El mimo con el que se cultiva el olivo y la calidad final de este producto,  es bueno para el ecosistema, y sobre todo, para tu salud. 

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